Examen Ocular.

 

Hay múltiples enfermedades que pueden afectar a los ojos de los perros en general, pero sin duda, la patología oftalmológica que con más frecuencia se da en los animales es la úlcera corneal”.

Y el Boston Terrier, al igual que el resto de los perros braquicéfalos, está entre las razas especialmente predispuestas. En el estándar de la raza se insta a conseguir ejemplares con ojos "abiertos, grandes, redondos y de color oscuro". Y precisamente estos ojos tan prominentes los hace bastante propensos a sufrir lesiones oculares fundamentalmente por traumatismos de distinto grado.
Las úlceras corneales pueden ser a veces difíciles de tratar y si llegan a complicarse con infecciones severas o perforación corneal, pueden desencadenar en la pérdida del ojo.


Existen además otro tipo de enfermedades oculares que no son infrecuentes en el Boston Terrier, muchas de las cuales se manifiestan como consecuencia de una predisposición genética y pueden ser hereditarias.

 

La “Catarata” es la opacificación de una lente que hay dentro del ojo, conocida con el nombre de cristalino, que como consecuencia pierde su trasparencia y desemboca en ceguera. En el Boston Terrier se han descrito
dos formas de presentación: la Catarata Temprana (EHC- Early Hereditary Cataract) que aparece sobre los 6 meses de edad y progresa hasta opacidad en 2-3 años (con test genético) y la Catarata Tardía (LHC- Late Hereditary Cataract), que aparece después de los 4-6 años y con una progresión variable (no hay test genético). En ambos casos son de carácter hereditario.

El "Ojo de Cereza (cherry eye)" consiste en un prolapso de la glándula lagrimal de la membrana nictitante (también conocida erróneamente como tercer párpado) y se presenta en aproximadamente el 6% de los Boston Terrier de acuerdo con la Encuesta de Salud 2001. Este es un defecto congénito que tiene una predisposición de la raza. El modo de herencia es desconocido. La cirugía mediante reposición de la glándula lagrimal es indispensable para evitar las consecuencias de un ojo seco en un futuro. Bajo ningún concepto (salvo tumor) se debe extirpar esta glándula.


La “Distrofia Corneal” es también una anomalía genética típica de esta raza. Según la doctora Julie Gionfrido, Diplomada ACVO, el Boston Terrier tiene una forma de distrofia endotelial que suele comenzar en la mediana edad (de 5 a 7 años). Su modo de herencia es desconocido. Esta enfermedad comienza como una acumulación de líquido (edema) que hace que la córnea se vuelva turbia, blanquecina. Comienza en el borde de la córnea, progresa de forma centralizada y con frecuencia involucra a toda la córnea. Puede causar úlceras dolorosas en la córnea que son difíciles de tratar.


El “Glaucoma” es una de las enfermedades más graves y complicadas en Oftalmología. Es difícil de “predecir” su desarrollo en un futuro, pero en un examen ocular profundo se pueden encontrar algunos hallazgos que nos orienten hacia una posible predisposición. Afecta a alrededor del 1% de los Boston Terrier, según algunas estadísticas. Consiste en un aumento repentino de la presión intraocular y si no se controla, desemboca indefectiblemente en ceguera acompañada de gran dolor.


La “Distiquiasis” es una condición donde crecen pestañas anormalmente en la superficie interna del párpado. A veces son asintomáticas pero otras causan molestias, conjuntivitis e incluso úlceras en la córnea. La eliminación de estas pestañas conflictivas resuelve el problema.
 

El “Entropión” consiste en la inversión de una parte del margen palpebral provocando el roce de los pelos sobre la superficie de la córnea y, en consecuencia, inflamación generalmente acompañada de ulceración corneal. Por la fisionomía de su hocico no es extraño que el Boston Terrier padezca de un entropion inferior nasal, pero pocas veces tiene consecuencias serias. En los casos problemáticos, una intervención de cirugía plástica para el párpado por lo general soluciona el problema. También se considera un trastorno hereditario.
 

La “Queratoconjuntivitis seca” es lo que comúnmente se conoce como "ojo seco" y se estima que aparece en 1 de cada 50 Boston Terrier en edades tempranas. Consiste en una disminución en la producción de lágrimas normalmente por causas inmunomediadas. Puede dar lugar a infecciones oculares dolorosas y crónicas. Si se trata antes de que el problema se cronifique, lo habitual es que responda bien y se controle con tratamiento médico. Se cree que se hereda, pero el modo de herencia es desconocido.
 

 

 



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